Fallo de medro:

Esta entidad, con individualidad reconocida hace relativamente pocos años, consiste en una disminución en el crecimiento del niño respecto a sus coetáneos que a menudo conduce a un trastorno del desarrollo y funcionamiento socioemocional. Aún no existe un consenso claro sobre su definición, pero suele referirse a aquellos niños que progresan menos de lo esperado para su edad y sexo, por lo que su curva de crecimiento no resulta paralela a la de las normas y cruza, en sentido descendente, los diferentes percentiles, pudiendo o no encontrarse los valores que la constituyen dentro o fuera de los límites de la normalidad. Se reconocen dos categorías: el fallo de medro de causa orgánica, que puede ser de etiología digestiva, cardiopulmonar, endocrina, renal, metabólica, etc. y el fallo de medro inorgánico o psicosocial que se observa en niños pequeños, habitualmente menores de cinco años, sin alteración médica conocida, privados de afecto y cuyo pronóstico es muy reservado cuando ocurre durante el primer año de vida debido a que la magnitud del crecimiento del cerebro en esa etapa es similar a la del resto de la vida, por lo que aunque se revierta la afectación del peso y la talla alrededor de 1/3 de esos niños desarrollan problemas sociales y emocionales que quedan como secuelas permanentes.