Puntuaciones Z:

Expresan la distancia, en términos de desviaciones estándar, en que se encuentra un individuo, o un grupo poblacional, respecto a la media de referencia. Su valor se calcula obteniendo la diferencia entre la medición del niño o la media del grupo poblacional que se esté analizando y la media de la población de referencia y dividiendo posteriormente  esta diferencia entre la desviación estándar; esto es:
                            
                  Valor observado  Valor de la media de referencia
           Z = -----------------------------------------------------------------------
                   Desviación estándar de la referencia

En las dimensiones que no tienen una distribución normal es necesario utilizar fórmulas más complejas para el cálculo de estas puntuaciones.

El uso de puntuaciones Z presenta un conjunto de ventajas respecto a los percentiles. A nivel individual, en el seguimiento longitudinal de un niño, evidencia variaciones que pueden pasar inadvertidas con el uso de los percentiles. Por ejemplo, un niño de tres años que mide 89,5 cm se encuentra ubicado entre los percentiles 10 y 25 de talla para la edad, si al cumplir cuatro años mide 95,0 cm tendrá una ubicación similar, es decir, entre los percentiles 10 y 25 de este índice; sin embargo, si calculamos los puntajes Z en cada una de las dos ocasiones encontraremos que:
                                                   
                                                     89,5  93.0
                  A los tres años: Z= ---------------------- = -0,8 
                                                        4,2

                          
                                                     95,0  100,5
                 A los cuatro años: Z= -------------------- = -1,2
                                                          4,7

 

Es decir, hubo una variación en sentido negativo de 0,4 puntajes Z (casi media desviación estándar) que no sería detectada con el uso de los valores percentilares de la talla para la edad, sobre todo si no se estuvieran ploteando esos valores en una gráfica.

Este tipo de valoración puede ser particularmente útil cuando estamos siguiendo evolutivamente el crecimiento de un niño que es portador de alguna enfermedad crónica, en el que queremos evaluar, a partir de los efectos que ejerce ésta en su crecimiento,  cómo está evolucionando dicha entidad; también, para conocer con precisión los efectos de un determinado proceder terapéutico  o cuando se desea comparar el crecimiento de diferentes grupos de individuos que se encuentran sometidos a condiciones de vida, alimentación o tratamientos diferentes, en cuyo caso, puede calcularse el promedio y la desviación estándar de un grupo de puntuaciones Z.     

Si la distribución de los valores de referencia es normal (en forma de campana o gaussiana), los percentiles y las puntuaciones Z se relacionan mediante una transformación matemática. Las comúnmente usadas puntuaciones Z de –3, -2 y –1 son, respectivamente, los percentiles 0,13, 2,28 y 15,8. Se puede notar que el percentil 3 y la puntuación Z de -2 están muy próximos y que el 10 se encuentra relativamente cerca de 1 por lo que existe una cierta correspondencia entre los límites de la normalidad que habitualmente se utilizan en uno y otro sistema.