El componente infantil: contribuye más a la talla sentada que el de la niñez mientras que ocurre lo contrario para la longitud de las piernas. De este modo, las diferentes regiones corporales son influenciadas de manera desigual por cada una de las tres fases del crecimiento. Existe también una diferencia sexual en la influencia de los tres componentes: en los componentes infantil y puberal está relacionada con su magnitud, mientras que la del componente de la niñez es básicamente debida a la disparidad en duración, ya que se prolonga por más de dos años en los niños respecto a las niñas.  
Durante el período que precede a la edad de inicio del componente de la niñez más del 80% de los niños sanos tienen un patrón de crecimiento desacelerante, libre de influencias estacionales. Para la mayoría de los lactantes esa fase del crecimiento parece ser muy estable a través del tiempo, aunque la magnitud del componente infantil varía de individuo a individuo.